ORGANIZACIONES CULTURALES Y SOCIALES
¿COMO HACEN LOS QUE HACEN?
Por suerte son muchos. Pero nunca los suficientes. Por suerte, pero también por mérito, por necesidad, por elección, porque no hay muchas mas maneras la gente se junta, crea y lucha por ese sentido de pertenencia. Por ese nuevo “nosotros” creado, que los hace salir a defender su proyecto a capa y espada frente quien sea.
Aquí son solo cinco los equipos de trabajo, organizaciones, grupos, que ligados a la cultura, y no tanto están llevando adelante movidas o emprendimientos artísticos y/o culturales. Si bien diferentes cada uno de ellos entre sí, no existe distancia que los una más. Sueñan alto. Y el sueño es tierra de nadie.
Son un reflejo de muchas otras personas y grupos que desde sus trincheras, ponen sus energías, sus fuerzas y sus ideas para hacer. Alejados de grandes fundaciones o donantes trasnacionales germinan y crecen trabajando desde la precariedad.
¿Cómo hacen los que hacen? ¿Cuál es el condimento mágico que unen esas personas por momentos tan disímiles entre sí bajo los mismos objetivos? ¿Que invisible estructura es la que los mantiene en pie? ¿Qué los mueve y de donde sacan las fuerzas? ¿Cuántas maneras diferentes existen de hacer?
Eso es lo que nos preguntamos. Ellos son hoy los actores, sus historias las protagonistas de un guión que muchas veces no aparece como titular y que se naturaliza fácilmente entre lo efímero de las noticias.
Entre sí, estos grupos comparten la esencia de su melodía, aunque a veces tengan diferencias en su accionar cotidiano con algunos acordes. Van, no esperan. Están y germinan echando raíces donde muchas veces se deslumbra la ausencia del estado y su falta de iniciativa
¿Será posible aquel día en que esas ideas florezcan sin que el estado le de la espalda o se haga el distraído sino que se lleven adelante en conjunto?. Con el estado y sus departamentos pertinentes. Con.
La gente, las personas comunes, están ocupando esos espacios. Manos y caras que no se quedan en la queja y hacen. Voces y testimonios que confirman una vez más aquellas palabras de M. Trejo; “La mejor manera de esperar es ir al encuentro”.
Sin quedarse parados en las negativas, en las puertas que se cierran, en los “en este momento no podemos atenderlo”, en los requisitos burocráticos que anudan y traban mas que gestionan, con todo el camino en subida, abriendo espacios donde antes nada había, con una energía que contagia, que arrasa y con un brillo en los ojos que hace creer que todo es posible. Que la fe mueve montañas. Creer. Aquí la magia de la vida hecha sal. La sal de la vida.
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