Nuevo ciclo de Teatro por la Identidad en Bariloche
RECONOCERSE
Desde hace tres años, y empleando los escasos espacios dedicados a la cultura, los grupos que conforman Teatro por la Identidad se abocan a la tarea de plasmar frente al público las obras que de modo directo o tangencial abordan el tema.
Sin embargo, este año el grupo creció mucho y eso se nota en la cantidad de personas que, sentadas en un bar de la ciudad de cara a un inusual y persistente sol de septiembre, cuentan cómo darán vida a las once obras que componen esta entrega del ciclo.
“La idea es concentrar todo en el mes de octubre. Como lo hacemos porque queremos, sin ningún tipo de rédito económico y con mucho esfuerzo, queremos llegar a la mayor cantidad de gente posible”, cuenta Rubén Fernández, coordinador del grupo.
El ciclo se conforma de once obras, diez de Bariloche y una de Viedma, desplegadas en funciones que se ofrecerán en el SCUM, en la Biblioteca Sarmiento, la escuela de arte La llave y, mediante una iniciativa más que plausible, en las escuelas.
La charla deriva en una pregunta que ya forma parte del repertorio clásico del ambiente artístico local:
¿costó demasiado darle forma a la organización?
“Es difícil, pero se puede...” asevera Fernández. “La crítica siempre surge por la falta de espacios, pero vemos que hay obras, movimientos y gente que quiere hacer cosas. Los grupos empezamos a participar y el mensaje va más allá de nosotros y de las personas que integran los elencos. Es importante decir que hay gente muy experimentada en el proyecto y también adolescentes que quieren empezar a hacer teatro. Convocar gente de diferentes lugares está bueno”.
El resto del grupo se suma a dar su visión y, paseo del grabador mediante, la charla toma otros rumbos.
¿Cómo se eligieron las obras?
Javier: “Hay un libro disponible de Teatro por la Identidad al que se puede acceder para ver las obras, además de contar con la posibilidad de representar otras que no pertenezcan a ese volumen específicamente y que aborden temas como el trabajo o la identidad en un sentido amplio. Se lo puede tomar desde la poesía, el humor o lo trágico...”
Virginia: “Es bueno decir que la participación es abierta, democrática y horizontal”. Silvio: “También la elección se basa en cómo te “pega” una obra. Creo que se elige la que más asociaciones te trae. Yo elegí la mía por admiración al autor, pero también escribí algo y lo traje a que el grupo lo viera. Hay que pensar en la relación con el momento y con lo que queremos decir. Las obras cuentan historias. No creo que vayan a cambiar nada sino que van a reflejar una realidad y van a mostrar a quienes no estuvieron qué pasó en ese momento de tanta muerte y tanta ...distracción”.
A veces la elección no obedece a motivos tan líricos, reconocen algunos, sino más bien a cuestiones prácticas, como la disponibilidad del elenco.
Muchos de los actores y directores convocados acuerdan en ampliar el concepto de identidad a múltiples abordajes que van más allá de la temática de los desaparecidos para meterse de lleno en otros matices que, sin embargo, no dejan de hablar de la construcción de la identidad social, exponiendo esas molestas preguntitas: ¿hacia dónde vamos?, ¿qué queremos ser?
“Tratamos a veces de mostrar la degradación de la persona y hasta donde se tiene que rebajar porque cierto sistema se lo impone”, relata Silvio.
“Una de las obras, por ejemplo, refleja el proceso de un hombre que deja de ser tal y para mantener a su familia se convierte en... perro”, ejemplifica Rubén.
Lo que vendrá
Dos de las obras fueron seleccionadas para el Festival Internacional de Teatro por la Identidad, a desarrollarse en el Teatro Cervantes en Buenos Aires en noviembre: “Cuando ves pasar el tren” y “Vengo por el aviso” serán las representantes de Río Negro.
La intención de llevar el ciclo a las escuelas implicó el armado de presentaciones cortas y seguidas de debates. Algunas de ellas, coincidirán con las actividades de la Red por la Identidad de los Lagos del Sur, como parte de la semana de actividades que se realizarán en octubre celebrando el Día de la Identidad.
Cerca del cierre de la charla, se cruzan las visiones de los actores en relación a la función misma de su arte.
“Recién centramos la conversación en Teatro por la Identidad, pero hacemos más obras también”, reconoce Rubén. “No sé si hay un cambio tan grande entre lo que se quería contar antes y ahora. Se resume en el contar historias, el exilio, la violencia. Creo que el teatro se trata de conmover al espectador, con una sonrisa, una lágrima o una puteada. De formas diferentes, creo que más o menos es siempre lo mismo”
Javier: “Es también el reflejo de la sociedad, lo que podamos devolver de lo que recibimos de ella misma”.
Todos coinciden en afirmar que, ante la ausencia de una generación que nos arrancaron del modo más atroz, están ellos, entre tantos otros, movidos por el anhelo de lograr que por alguna de estas obras, alguna persona se acerque a Abuelas, ante cualquier duda sobre su identidad.
Así la misión estaría más que cumplida, reconocen los actores: con el despertar de una inquietud o la reafirmación de esa conciencia que nos ayude encontrarnos y reconocernos más.
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