Noviembre 2008 | Año 8 | Nº 136
 
 

Cultura y Política
Nuevas personas y los mismos problemas a resolver

Comenzado un nuevo mandato en la Intendencia de Bariloche, la ingresada subsecretaria de Cultura, María Victoria Arroyo Menéndez, charló con La Puerta y contó los planes que se llevarán a cabo de aquí a fin de año, las necesidades culturales relacionadas con el presupuesto existente y las críticas de la gestión ya consumada. A sacar conclusiones…

María Victoria Arroyo Menéndez es licenciada en Artes visuales, estudió en la Universidad Nacional de Cuyo, recibiéndose en el 2004. Trabajó en Chile, Bolivia, Uruguay, Córdoba, Tucumán, Rosario, Buenos Aires y Río Negro. También Participó en una galería de arte contemporáneo en Mendoza, recibiendo diversos premios. Sobre esto, Arroyo nos amplia: “Siempre trabajé en Cultura, di clases, talleres, pinto, me especialicé en pintura contemporánea específicamente. Estuve en seminarios, coloquios latinoamericanos con gente muy reconocida a nivel MERCOSUR. Y bueno, aquí estoy. Nací en Bariloche, y llegué aquí trabajando, con mi currículum, y con cambios para hacer, con una plataforma”.victoria-arroyo-01

¿Cuáles son tus planes a desarrollar desde esta Subsecretaría?
—Uno de los primeros proyectos que salieron a la luz fue el de talleres en los barrios, trabajando con las juntas vecinales. Primero, yo lo canalicé por provincia y compartí con Ana María Cazales y Norma Gómez en aquél momento. El proyecto fue bien aceptado, porque eran doce talleres de arte rotativos en doce juntas vecinales. Hoy ya están saliendo a los barrios, desde el Municipio, controlado por los CAAT, más los profesores de arte, acción social y la provincia. También queremos juntar los talleres de la Llave, para así tener un solo panorama de talleres, y que no haya un “puchito” por cada uno, de cada área, y de cada sector, ya que, “El que mucho abarca poco aprieta”. Este es el primer plan que salió y que gestionamos porque lo veníamos trabajando desde hace mucho tiempo.
A continuación de todo esto, viene el tema de Escuela la Llave, lo cual estoy trabajando e impulsando, para que no se dicten talleres, sino tecnicaturas, con una extensión, en lo posible, a licenciatura.

¿Cómo se implementaría esto?
—Ya lo estoy gestionando, son convenios. Es, primero, un cambio de dirección: Dejaría de ser una dirección administrativa para ser académico-administrativa, ese es el trabajo de Ana, y tiene el aval provincial para hacer los programas, departamentos, y todo lo que se refiere a algo académico.

Y de acá a fin de año, ¿cómo se desarrollará la grilla cultural de la ciudad?
—Estoy agregando algunos eventos, no mucho tampoco porque no tengo presupuesto. Tengo que mantener también lo que me dejaron, tengo una grilla que todos la pueden ver, y que debe ser respetada porque hay gente invitada, y hay otras cosas que, en Bariloche, ya son un ritual, como la semana del Estudiante, el Mes de la Fotografía, que ya están incorporados al ritmo barilochense, y lo cambiaré cuando tenga la posibilidad.

¿Podés ampliar sobre este punto?
—Quiero agregar cosas y cambiar algunas, me parece que algunas no sirven… Dos encuentros en abril me parece que es poco, debería haber más. Como mucho, hay seis al mes, y creo que es poco, hay que buscarle la vuelta para que esto sea un poco más, y que esto no me lleve mayor gasto de dinero a su vez.

¿Con qué situación te encontraste al ingresar a la Subsecretaría de Cultura?
—Me parece que, cuando entré, me encontré con lo que sabía que me iba a encontrar, no era novedad para mí. Reafirmó mi realidad de que siempre la cultura es el último orejón del tarro, y se priorizan otras cosas. Y encima, mal administrado.
Nunca fui funcionaria así que me estoy estudiando todas las ordenanzas y descubriendo todo el trabajo administrativo. Soy licenciada y soy artista, tengo que sentarme a leer y aprender.

Sobre el presupuesto que ya nombraste… ¿Es suficiente para realizar las gestiones que pensabas en un principio?
—Con el presupuesto actual, es difícil. Ahora no me puedo comprometer en llamar a artistas o realizar muchos eventos. Ahora tengo que ser cautelosa con el tema del dinero, hasta que se acomode todo, como pasa en toda gestión. Y no es novedad. Siempre que se recibe una gestión nueva, pasa esto, ya sea a nivel municipal, provincial, e incluso nacional, no hay que hacer tanta parafernalia. Es como el campo y Kirchner, es el mismo discurso.

¿Cómo ves la movida cultural en Bariloche?
—Yo creo que hay mucho, pero está disperso. Lo que te decía hace un rato, un poco en cada lado, cada grupo con su grupo. No lo comparto tanto, yo creo que, cuando uno está en cultura, estás en cultura, y trabajás para lo mismo.

Desde tu puesto, ¿te parece que podrías revertir esto?
—Sería genial, pero también hay que ver los artistas qué opinan o qué quieren, no sé cómo ellos lo ven. Con los que charlé y me entrevisté, que fueron muchísimos, desde los coros, al folclore, quieren un poco eso, así que a mi me parece bien. Por eso tiene que haber una escuela. En cualquier ciudad donde vos tenés una universidad o una escuela fuerte de arte, todo pasa por ahí, porque ahí canalizás todo, tenés la movida, de ahí gestionás, de ahí se arma la cadena. Esto pasa en Roca, en Neuquén, Chubut, en el Hoyo, en todos lados funciona, menos acá.

Además de la Escuela, también es conocida la falta de un espacio donde desarrollar actividades culturales. Actualmente, el grupo civil El Brote está gestionando un proyecto para construir un pequeño teatro en la ciudad. Desde Cultura, ¿han hablado con ellos? ¿Apoyarán esta iniciativa?
—Lo que la gente no entiende es cuándo la gestión es pública o privada. Es decir, si vos trabajás para vos es una gestión privada, ahora, si hay un convenio entre partes, hay algo que se firma y trabajamos juntos, ahí sí es público y privado. Por ahora, yo leí lo de ellos, pero a ellos no los conozco, por lo que me resulta un proyecto privado, a mi visión. Ahora, si estuviésemos juntos y trabajáramos juntos, sería diferente.

De todas formas, ellos comentaron en los medios que están buscando el apoyo de distintas áreas…
—Seguramente me junte con ellos, pero esto hay que aclararlo, es como una producción: si vos tenés un evento y pedís esto y lo otro al municipio o a quien sea, y después estás cobrando, ¿qué beneficio tiene lo público, el Estado? No se le puede pedir todo al estado. Mirá que soy artista plástica y he estado del otro lado de la puerta, golpeando para conseguir… y, bueno, es difícil; pero uno también tiene que poner un poco de fuerzas, y decir: “¿qué necesito realmente del Estado y qué otras cosas me las puedo gestionar para algo privado?”. Y conseguirme un sponsor… Hay que gestionar, cualquier artista, hoy en día, se tiene que mover. Es lamentable, pero es así. El Estado no puede aguantar todo.victoria-arroyo-02

No debe aguantar todo, pero es evidente que debe apoyar o sostener desde su labor…
—Sí, se puede dar una mano a ciertos proyectos y ciertas cosas. No digo “no” a todo, pero hay que tener equilibrio, es decir, ser un poco más razonable. Toda la sociedad creemos que “el estado tiene que”, pero el estado está donde da.

Es cierto lo que decís, pero también me parece importante que se brinde un espacio para que los artistas se puedan expresar, más allá del apoyo económico… Sobre este punto, ¿creés que se podrán abrir más espacios para ello?
—Ayer estuvo el Secretario de Cultura de la provincia, donde hablamos sobre el tema salas de exposición, y en algunas cosas coincidimos en que, lógicamente, necesitamos un lugar, eso ya es obvio. Pero bueno, necesitamos dos lugares: una sala de exposición y una sala de ensayos, porque convengamos que las disciplinas no son las mismas, y no requieren las mismas necesidades. Son dos espacios distintos, no podés tener un solo centro cultural para eso, al menos que sea de primera, de vanguardia.
Hay que tener el proyecto. Creo que la política está con ganas de querer hacerlo, pero hay que encontrar el lugar, el proyecto, y la manera adecuada para llevarlo a cabo.